| UN DÍA PARA LA HISTORIA |
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realizado por: Dr. Joaquín Urgel |
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Ocurrió lo inesperado. Era día muy propicio porque los lunes el personal se repone del estrés del fin los martes se habla de política internacional. Los trabajadores lo hacen de las excesivas exigencias de los empresarios de semana. y los miércoles hay partidos de fútbol más interesantes que los Negocios de Estado, los jueves hay que estudiar lo que se va a hacer el fin de semana. Los viernes después se preparan las mentiras. Sábados y domingos son fiestas de guardar infidelidades diciendo que se van de caza a Escariche y acaban en el Parador de turismo de Sigüenza con Viki. Su mujer que dice que quiere ver a su madre en Astudillo y duerme, en Jarandilla de la Vera, los domingos por la mañana porque después de comer tiene que volver a casa. Estaba escribiendo un trabajo contra el tabaco. Vinculaba su uso con el entorpecimiento de las facultades mentales de lo que se ha hablado poco. Vi mi cajetilla vacía y me fui al estanco. El estanquero con la cara muy triste me dijo lo que estaba ocurriendo. A la hora de dar un golpe de Estado no se puede estar en todo. Por eso cuando Tejero quería sustituir a la democracia por un elefante blanco la televisión que estaba dando el tostón con una trascendental, pero aburrida, sesión dedicada a la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo se encontró con una primicia, de más interés. En esta entrañable España todo es posible. Luego ocurre lo que al pueblo le da la gana. Y el pueblo no tenía ganas de golpes ni de peleas porque mientras unos cantaban "La Internacional" otros entonaban el "Cara al Sol". Entre ellos la mayoría coreaba "Libertad, libertad" de Jarcha. Aquella noche nos fuimos al cine. El taquillero, el acomodador, el proyector, un municipal y nosotros dos éramos los que ocupábamos el recinto. Tejero, en cuya cartilla militar constaba su valor militar probado, revalidó su valor pasando sin miedo entre los leones que defienden el Congreso. Tampoco tenía que temer a los reyes de la selva porque iba acompañado de ciento cincuenta guardias civiles y, además, eran metálicos y sin robotizar. Se pasó la noche pegando tiros al aire porque buscaba un elefante blanco. Podía haber ido a buscarlo en África, pero estaba más lejos. Puso a buscar a Sus Señorías al voluminoso animal debajo de las butacas. Los diputados hartos de oír tiros al techo obedecieron la orden protestando por las palabrotas del teniente coronel. En sus críticas olvidaban las que ellos decían al árbitro en los partidos de fútbol. EL Arzobispo de Madrid corrió a ver la sangre de San Pantaleón que seguía coagulada. Llamó al alcalde de Velilla de Jiloca interesándose por un inesperado toque de campanas con la iglesia cerrada y sin nadie dentro. Como la respuesta fue negativa continuó con su labor de ocuparse en leer la prensa por si tenía que hacer alguna puntualización a los comentarios de algún personaje que quería seguir derribando barreras morales. A pesar de su tranquilidad pidió a todos los párrocos madrileños rogativas para que Dios arreglase los estropicios de los hombres que a pesar de su buna voluntad no habían salido a su imagen y semejanza. El exlocutor de la peluca desde el lujoso, pero duro, lecho exclamó: - ¡Otra vez Pavía!. Una diputada recordó su embarazo a término y decidida a que su hijo no olvidara la fecha histórica se despidió de Tejero. - Mi teniente coronel solicito permiso para ir al paritorio. - Permiso concedido. Que sea una hora corta. - Gracias don Antonio y usted que se de un gran golpe. - Eso es lo que necesita España Esta conversación histórica fue subrayada con una salva de pistola en honor al nuevo español. Fraga se despertó de su incómodo sueño y se fue a desayunar. En España, ya se sabe, no hay nada mejor que seguir el ejemplo de los dirigentes. Los guardias civiles, que no tenían acceso al bar del Congreso, por estar de servicio saltaron por la ventana para tomar café con churros en una cafetería próxima. El general Milans del Bosch sabía que lo que le gusta al pueblo es ver desfilar a los soldados. Para dar vistosidad al acontecimiento desplegó las fuerzas armadas en Valencia. Eran vistas con complacencia por los levantínos que no temían su uso. Las mujeres recién liberadas de su secular opresión masculina piropeaban a los soldados. Los soldados eran machistas y no consentían que la mujer se les anticipase: - A ver si te pego un tiro. - De eso nada. Tú lo único que me vas a pegar es un revolcón y eso si te dejo. La División Acorazada Brunete vio la posibilidad de cambiar los aburridos programas de Televisión Española. Los tanguistas querían bañarse en el Manzanares aunque fuera en febrero, pero no se lo permitieron. El alcalde de Madrid no permitía nadar en el río y podrían llegar los municipales a enfrentarse con la división. Con los municipales hay que andarse con cuidado. Nunca se sabe como van a reaccionar. La última vez que Gran Bretaña quiso invadir a España lo hizo en una playa de la Costa del Sol. Era la madrugada. Un municipal corría por la arena de uniforme porque a las ocho se incorporaba al servicio y quería estar en forma.. Vio a los ingleses desembarcar. Se dirigió al jefe de los soldados y le pidió un certificado de declaración de guerra. Como el inglés no se lo enseñó sacó la libreta de multas y los invasores huyeron dejando sus huellas en la arena. La marea se ocupó de limpiarlas. El rey Don Juan Carlos se hizo cargo del país. A la una de la madrugada después de ver el telediario anunciaba que el golpe había sido dominado por el sentido común. Como ocurrió en la transición, no hubo ni vencidos ni vencedores. Al caballo de Esparteros le pusieron unos desconocidos un ramo de flores recodando los abrazos de su jinete. A Tejero no le pusieron un traje de rayas porque no estaba de moda entre los internos invitados a vivir a cuenta de la Hacienda Pública. Pero le prohibieron ir a las cafeterías de la calle Princesa por si se fugaba. CURRICULIM Comparsa del teatro de esta vida encarno el papel de médico jubilado por intereses de la política. Anteriormente representé el de Vicepresidente Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Urgencia y Presidente Provincial de la de Medicina Rural. de Jaén
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