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Este compositor nació el 22 de octubre de 1811, parece ser que su nacimiento
estuvo anunciado por la visión de un cometa de larga cabellera luminosa.
Su padre, también músico, era el mayor de veintiséis hermanos, una cifra
astronómica, pues si realizamos un sencillo cálculo, la madre del compositor
estuvo embarazada durante diecinueve años y medio.
Su producción musical estuvo marcada por las influencias de
Berlioz y de Paganini; se cuenta que en cierta ocasión Paganini oyó tocar
uno de sus “Caprichos” al piano de Listz, ante lo cual no pudo por menos
afirmar: “Desde hoy tendré que ser más modesto”. Fue un virtuoso del
piano, asombró a todas las cortes europeas con su música, lo cual le
permitió ganar dineros a raudales, que compartió con otros músicos
(Chopin, Grieg, Borodin, Wagner). Esta incesante actividad será la génesis
de una artrosis a nivel del dedo pulgar (rizartrosis) que le acompañó
durante los últimos años de su vida. Se sabe que el exceso de movimiento,
como sucede en los pianistas, entre el primer metacarpiano y el trapecio
ocasiona rizartrosis. Esta enfermedad ósea le obligó a reducir su
repertorio a partituras que no obligaran tanto a la abertura de la mano.
Su afición por la música corrió paralela por su gusto por el
tabaco, el cual le propició problemas respiratorios, lo que hoy conocemos
como enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
En los últimos años
de su vida abrazará la religión católica tomando órdenes sagradas menores,
por lo que su figura delgada y envestida en la sotana destacará al frente
de las principales orquestas de Weimar, Budapest y Roma.
Falleció
la noche del 1 de agosto de 1886, después de una prolífica trayectoria
musical.
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