TIBERIO, ENFERMO DE COLUM

por Dr. Bacterio
Ilustración: Victor Secades 

Tiberio fue el segundo emperador del Imperio Romano, sucedió a Octavio Agustuo, su padre adoptivo, en tan alto cargo; Tiberio y Druso eran hijos de Druso Nerón y de la malvada Livia Drusila.

Según las descripciones de la época, Tiberio era de gran estatura, de complexión atlética, de tez blanca y presentó calvicie de forma prematura, tan sólo le quedó cabello en la nuca, que dejó crecer, siguiendo la moda de los patricios de la época. La calvicie le produjo un profundo efecto depresivo, hasta el punto que llegó a condenar a L. Cesiano por haberse burlado en público de la calva del emperador.

Según las crónicas de la época, su mano izquierda era más ágil y fuerte que la derecha, por lo que puede deducirse que Tiberio era zurdo. Hay un aspecto en la descripción que hizo Suetonio del emperador que merece una consideración especial: “... con ojos muy grandes (...) marchaba con el rostro contraído de ordinario...”. Estos hechos hacen suponer que el princeps era miope y que su cara reflejaba una tensión muscular que le facilitaba la visión.

En los bustos que se conservan, destaca la existencia de un abombamiento frontal, estigma que puede estar en relación con el raquitismo, derivado de una alimentación deficitaria.

Tiberio disfrutó de gran salud durante toda su vida, tan sólo hay constancia de que enfermera en dos ocasiones, la última de ellas le ocasionó la muerte. Según Plinio el Viejo, Tiberio fue el primero en padecer “el colum”, una extraña y desconocida enfermedad que se difundió por Roma y que obligó al emperador a excusarse de sus actividades políticas. No existen más detalles acerca de esta curiosa enfermedad, hay que señalar que “colum” es el término latino utilizado para designar el intestino grueso, por lo que podemos asumir, por extensión, que el emperador padeció de cólicos abdominales. El carácter epidémico de la enfermedad permite estrechar el diagnóstico diferencial en dos tipos de padecimientos: una enfermedad tóxica-alimentaria o una intoxicación por plomo.

La ausencia de fiebre permite descartar, con un mínimo de seguridad, una etiología infecciosa, como pudiera ser la salmonelosis o la disentería.

La otra posibilidad es que se tratara de una intoxicación crónica por plomo (saturnismo), la ingesta de plomo podría haberse producido por tres vías diferentes: los recipientes empleados para fermentar el vino estaban construidos de plomo, en ocasiones se añadía dicho metal para suavizar el sabor de los vinos y, por último, la conducción del agua se realizaba a través de rudimentarias cañerías de plomo. Por todo ello, parece más razonable pensar que el emperador padeció una intoxicación crónica plúmbica.

Tiberio se casó en primeras nupcias con Vipsania Agripina, hija de M. Agripa, con la que contrajo a Druso. Cuando la joven estaba nuevamente en estado de buena esperanza, Octavio Augusto obligó a Tiberio a divorciarse de ella y a contraer nuevas nupcias con su hija, Julia. Tiberio era tímido, reservado y suspicaz, personalidad totalmente opuesta a la de Julia, lo cual provocó en Tiberio una inseguridad permanente, que, según el doctor Gregorio Marañón, le ocasionó problemas de impotencia sexual, que se tradujo en la ausencia de un heredero.

Hasta el año 26, Tiberio llevó una vida dentro de los cánones de la normalidad, sería durante los once años siguientes, coincidiendo con su retiro en la isla de Capri, cuando cometería todo tipo de desenfrenos sexuales. Allí el princeps practicó el vouyerismo, propiciando todo tipo de juegos eróticos y posturas pornográficas entre los adolescentes de su corte.

De esta etapa hay descripción de Tácito, según la cual el emperador padeció úlceras faciales que le afeaban el rostro y le obligaban a tener la cara cubierta de emplastos; esta dermopatía produjo mucha vergüenza en Tiberio, por lo que evitaba sus apariciones en público. ¿Qué enfermedad padecía Tiberio? No sería descabellado pensar que se tratara de sífilis, en vista de las numerosas y promiscuas relaciones sexuales que mantuvo el emperador durante su estancia en la isla.

Tiberio cayó enfermo, a la edad de 78 años, en Astura (Campania), una vez restablecido llegó hasta Circeias, en donde, para dar la impresión de que se había recuperado, asistió a unos juegos que allí se celebraban. A continuación, con mal estado general, se desplazó al cabo Miceno, en donde fue atendido por el médico Caricles: “ ... le estrechó la mano aparentando que era por cortesía, y le tomó el pulso de las venas...”. Al galeno debió de impresionarle de gravedad, puesto que aseguró a Macrón, el lugarteniente de Tiberio, que no pasaría de las siguientes 48 horas.

Siguiendo a Tácito y Suetonio, el princeps presentó dolor en un costado y enfriamiento, síntomas muy inespecíficos pero que podrían estar en relación con un proceso neumónico, entidad que reviste una elevada morbimortalidad en personas de edad avanzada, como era el caso de Tiberio, y que no reciben tratamiento antibiótico.

Durante los siguientes días, Tiberio permaneció convaleciente, con recuperaciones parciales de su estado general. En cierta ocasión, se interpretó erróneamente que había muerto, proclamándose de forma prematura a Calígula como su sucesor.

Según Tácito, Macrón ordenó que lo ahogaran echándole ropa encima; Suetonio, contrariamente, señala que falleció al intentar levantarse de su lecho.