CUADERNO DE VERSOS INTIMOS

realizado por: Francisco Cuaresma Borrero



MADRE

Madre
Tengo miedo de unos ángeles negros
que cavan una fosa en mi remanso.
Ay, Cruces de mi infancia,
Ay, madre, dulce pecho.
¡Que me arrebatan de tu regazo!
¡Arrópame con la toga del tiempo!
_
Madre
Resplandores de hoguera del Infierno
me parece ver relumbrar en sus ojos
Mamá no me abandones,
Mamá que tengo miedo.
De mi pureza quieren el despojo,
¡Y ni mirarte puedo! ¡Veo sus reflejos!
_
Dios mío,
¿Dónde he de buscar mi refugio?
Un rincón dónde no exista el deseo.
Dónde no haya corazón,
dónde haya almas sin sexo.
Ampárame señor, que tengo miedo
de empaparme en diabólico efluvio.
_

¡Ay mamá de mi infancia!
¡ Ay miel de mis recuerdos!


CREACIÓN


Quiero soñar el sueño de aquel niño
que entre brumas se vistió de fría escarcha,
quiero ser en las mieses la cigarra
y vagar siempre en su eterno estribillo.

No quiero ser gusano ni tejer hilo
para no ser mariposa amortajada.
No quiero el calor de la semilla humana
para que ser hombre no sea mi sino.

Tomar el arma que destroza el tiempo,
mirar la faz de la Omnipotencia
y no despertar nunca de aquel sueño,

de cuyo inicio jamás tuve conciencia.
No poseer rostro ni cabellos
para que no los destroce la tierra



ACHARES

Brillo de cobre tu piel,
destello de luna clara tus ojos,
albor entre tus labios,
y tu sonrisa, luz de nácar y oro.
¿Lo viví o lo soñé?
Sombra de Amor, ciego y loco,
no preguntes, ni lo sé.
Aliados serán el Amor y el Odio.

Envidiaré las manos,
que rocen con su palma tu cintura.
Codiciaré los labios
que beban de tu boca su dulzura.
Soñaré las caricias,
que hagan vibrar tu cuerpo en la lujuria,
Querré ser aquel alma
que pegada a la tuya sea confusa.
Morderé mis muñecas,
como signo de loca desventura.
Reencarnaré a aquel Hombre,
que fruto del deseo te haga suya,
arrebatando el gozo
de verte yacer dormida y desnuda.

PASIÓN

Asomado a la pupila del deseo
en mi triste nube,
en tu inquieta fuente
con sus surtidores de humores lentos,
aromas de cuerpo,
resplandores verdes.
Dios mío, qué difícil es a veces,
ser cristal y fuego,
hielo incandescente.
Tu boca era orujo, y tus muslos miel,
yo, rosa encarnada
de poder ausente.
Asomado a la pupila del deseo,
crujía mi pudor
entre seda y nieve.


MITAD DE TI

Si te pienso nube,
yo quiero ser viento.

Si estrella luminosa,
yo tu azul lucero.

Si triste son tus ojos,
yo lágrima en ellos.

Si púrpura horizonte,
yo naranja cielo.

Si escarcha de los llanos,
yo tu frío invierno.

Quiero ser tu complemento.

Amapola en tu trigal
y en tu jardín crisantemo.

Aromas de tu jazmín,
corales en tus océanos.

Golondrinas en tu abril
y avefría en tus eneros.

Satán con tus enemigos,
y con tus besos, el más tierno.

¡Ay, mi flor del alba!
¡Qué difícil es decirte que te quiero!




ESPÍRITU DE AMOR


Ayer vi, ¡ Misericordia...!
chocar con las altas torres
destellos de la tormenta,
y caer en el vacío
enormes palas de tierra
que sepultaban amores
con aromas de violeta.

Ayer vi, ¡ Misericordia...!
espíritus de idilios muertos
entre el gozo y la tristeza.
Amores que perecieron,
y buscaban en la niebla
bien su infierno, bien su cielo,
bien sus truncadas promesas.

¿Dónde vas Alma, penando
con ese garbo de Reina?

Reina fui de un corazón
sin vasallos ni doncellas.

¿Y quién te expulsó de Él
mandándote a la tiniebla?

Las dudas y la distancia...,
una Intranquila Conciencia...

...un humano raciocinio ,
pelmazo de frases buenas.

Pero sin trono ni escudos,
yo nací para ser Reina

y mi reino será eterno
en el Cielo o en la Tierra.

Ayer vi, ¡ Misericordia...!
a contraluces de plata
escaparse su silueta,
con su pelo de azabache
y sus labios de frambuesa,
mientras en las altas torres
fenecía la tormenta.



ROSA

Tibia cadencia de notas etéreas,
entre silencios para contemplarte,
por los jazmines el aire se lleva.
¡Ay! bella Rosa de mi amor cobarde.

Pequeñita como preciado frasco
de perfume que embriaga entrañas.
Transparente, como el agua del lago
que al sauce besa en la eterna mañana.

¿Quién se atrevió a deshojar, hermosa flor
pétalos que lloran rocío del alba,
ahogando en tinieblas todo tu candor?

Como el Ave Fénix, mítica dama
de las cenizas renacerá tu Amor,
y mi corazón..., lento se desangra.



ENSUEÑO

En mampara de vigilia y sueño,
adivino tu esencia.
La luna me dibuja tu silueta,
herida por espuelas.
Mi espíritu se colma de aventuras,
pero nunca te llega.
Esos lugares de sombra y ensueño...
¿Existen, o se piensan?
Esa luz penumbrosa de azahares,
¿Vendrá de las estrellas?
Tan sólo sé que cada madrugada
parte de mí me deja
para sumirme en un extraño sueño
de rosas y azucenas.
Y tras gozar de esas místicas horas
me vuelvo a la materia
antes de llegar de llegar la gris mañana
repleta de alhucema.
Antes de mis atónicos despertares
que sé dónde me llevan,
con la radiante luz de la conciencia,
siempre, siempre a tu vera.
Ambigua lucidez de mis ideas,
mi eterna primavera,
¡Qué Dios me premie en mi gloria contigo!
Aunque aquí no te tenga



AMOR DE ACEITUNA


Sombra de dorados cauces,
que suspiran a la luna,
con aromas de violeta
y resonancias de azúcar.

Mis sentimientos se pierden
entre las mil telarañas
de juventud y esperanzas,
contigo o sin ti, preciosa,
siempre, entre nardos de plata,
se acongoja mi suspiro,
con el brillo de la espuma
ansiosa de ser la playa.

¡ Ay, entre el olivar!
se ocultan mi sentimientos
que no saben las gitanas,
ni lo acarician las brujas.

Ay mis colinas de Úbeda,
ay de tus pechos, preciosa,
prohibidos como la droga.

Quiero volar entre olivos,
sereno en la noche oscura.

Quiero ver tu carne dulce
y sumirme en el deseo
de la eterna desventura.

Y no arrebatar mis sueños
¡ que no quiero estar despierto ¡

Que mientras sueñe con ella
mi corazón será eterno,
y señor de las auroras.



RETRATO

Bajo sombra de cabelleras verdes,
dónde pasan mis tristes mañanas,
aliado siempre de vaga esperanza
araño el silencio por conocerte.

Tu pelo, negra noche de mi suerte.
Tu faz, radiante luz de mi alborada.
Tus ojos, hojas de azabache y plata.
Tu boca, cuna en que mis besos duermen.

¡Cuánto diera yo por una palabra
que de ti recibiera mi corazón!
Como cometa que recorre el alba.

Alma ignorada de enjuta expresión...
manojito de caricias soñadas.
Tu rostro es afán e ímpetu de amor.





EL FULGOR DE TU MIRADA


Hilos de miel y serpientes celestes
en mi retina tus cabellos cuelgan,
y como delirio de esquizofrenia...
tus labios de sangre manchan mi mente.

Ángel de amor y mi puñal de muerte
clavaron en mi toda tu belleza.
¡Háblame de ti! Cosas que no sepa.
Ángel con alas de metal ardiente.

Ni el rosa fucsia de los alhelíes,
ni el recio verde del trigal en Mayo,
ni el aroma amargo de los jazmines,

ni la leve caricia del orvallo ,
sólo tus pupilas de mirada triste
me hicieron soñar momentos lejanos.


FLECHA DE MADRUGADA


¿Dónde ibas, dímelo?
bajo esa fronda de brisas y estrellas.
Tu pómulo de nieve,
tus ojos licor de una pena negra.
Caracoles te cuelgan,
tu cuerpo es aire que me desalienta.
Mientras tú me mirabas
con tu sonrisa de camelias muertas,
mientras mi Ser temblaba,
viéndote volar entre marionetas,
exangüe son tus labios,
mientras sabe Dios que besos recuerdan.
Ay, pobre corazón,
puedo ser príncipe, y tu cenicienta.





ANSIAS DE TU SER

En el claro-oscuro de tu retrato
abro las puertas a mi pensamiento,
y un dulce ritmo de tonos soñados
de música y luz enjoyan tu cuerpo.
Esperándote amor imaginado
no saco de ti más que tu silencio.
Y ese mismo silencio...
me lleva hasta ti, y te saca de mí
Y aumenta tu jovial hermosura
si te reviste de ese fiel misterio,
y es naufragar en un mar de ternura
imaginar que te colmo de besos.
¿Qué más da que me ahogue de lujuria
si con caricias fatigo mis dedos?
Yo quiero agonizar en la noche oscura,
en el azabache de tus cabellos.
Yo quiero sufrir esa quemadura
que da la llama de tu dulce infierno.
Quiero dormir en un cielo de azúcar
y arroparme con calor de tu cuerpo.
Yo quiero ser tuyo. Que tu seas mía
y no despertar nunca de ese sueño.


AUSENCIA


Quisiera pintar en el cielo un querer
sólo con el pincel de la nostalgia
y un óleo de transparente lágrima.
¡Quiero empujar mi reloj hasta el ayer!

Quiero saber de ella sin que pueda ver
si su alma es confusa en la mirada
de unos iris eternos sin palabras,
que me hicieron temblar y estremecer.

Siete lunas de desgarrada ausencia,
siete caídas en agujeros negros...
siete gritos al cielo de clemencia.

¡ Ay, cómo marcan el hierro de dos besos!
quemados en llama de la inocencia,
en el rostro cautivo de un te quiero.


AZUCENA


Amor que das tu sombra al infinito,
tumulto de pasiones transparentes,
o llagas de dolor indiferente,
como gris muñón de ángel maldito.

Se disuelve mi aura en el abismo,
acribillada de tu Ser mi mente
en pugna de tenerte o no tenerte.
Ayer fuiste la noche y hoy rocío.

Anhelo de tus ojos un te quiero,
mágica prisión de mi condena
y libertad de mis locos deseos.

Porque me ahogo sin llorar mi pena,
exhausto sin ti, busco el consuelo
de morir en tus pétalos. Azucena.


ACRÓSTICO

Dama de mis pérfidas ilusiones,
urdida de jazmines y esperanzas.
Emperatriz de mil anocheceres,
¿naciste en regazos que inventa el alma?

¿Dónde clavaste tu flecha azarosa...?
En tu Amor. Donde nunca esperabas.

¿Cuándo cambiarás el lirio por rosa?
¡ Iluso crío...!, Ya lo hará mi magia.

Lloraré siempre esta pena encantada.
Lucifer tuvo luz...y Lujuria es un
ángel con rostro de miel y plata.

CORAZÓN DE INVIERNO


Ay, mañanas mágicas de Diciembre
que arrebatáis el vapor de mi aliento,
y con él, un fragmento de mi cielo,
como hojas de roble, sed perennes.

Albas de rocío nevado, siempre
adornad las auroras y los vientos,
y extended en la tierra vuestro velo,
llanto de las hojas al Sol naciente.

Siento desvanecer mis vanidades
en el blanco humo de tus hogueras,
porque tuve Amor, y murió en tu tarde.

Tuve corazón, ya de ortiga y tierra,
para cuya sed no hubo manantiales.
Cesó su latir en espera de Ella.


ENCUENTRO


Dime Amor, algún día...
¿Reclinarás tu cabeza en mi pecho?

No calles más, dímelo:
¿Estarás a la distancia de un beso?

Y en ese instante fugaz,
¿Sofocarás el fuego de mi infierno?

¡ No lo hagas por favor !
Deseo que me quemen mis sentimientos.

Si tan cerca te tengo,
Te ensuciaré de caricias y besos.

Habrás de sentir calor,
Y mis manos temblar en tus cabellos.

Y yo sentiré chocar
de tus labios en mi mejilla el aliento.

Tu serás ave rapaz
que elevarás mi sonrisa hasta el cielo.

Yo culminaré un Amor
que ahogó la razón en un mar de sueños.

¿Tu me quieres...?
Yo te quiero.

Dime...
¿Qué nos impedirá Amor ese encuentro?

Ni siquiera lo sé,
Sólo siento morirme de miedo.



CANARIA


¿Por qué veo distorsionado mi mundo,
por el humor que resbala en mis córneas?
Transformado en masa gris y pétrea,
soy testigo de cometas oscuros.

Siento cerca en mis huesos el musgo,
eterna amistad de silencio y piedra.
Mis suspiros escapan en la hiedra
como las espinas de un cacto mudo.

Silueta del Nublo en el cielo ámbar
quiero contemplar en dádiva eterna,
del drago ser la raíz y la savia.

Si me faltas tú, quiero ser la tierra
que de silencio a tu cuerpo de hada,
y ser contigo padre de azucenas.


OJALÁ


Para ser buenos amigos...
Ojalá se apresuren los momentos.

Ojalá pasen las horas...
Para ver en tus ojos mi reflejo.

Ojalá vuelen los días...
Para enredar mis dedos con tu pelo.

Ojalá corran los años...
Para fundirme contigo en un beso.

Ojalá huyan los siglos...
Para tornar nuestro amor en eterno.

Y llegado este momento...
¡Que no giren los planetas...!
Ojalá se pare el tiempo.

DESCONCIERTO


Exhausto te busco por todas partes
Perdido y cegado en un carnaval gris
¡ No te desesperes niño! Que es así,
¿Por qué deseo quien no puede amarme?

Maldita viñeta de un ámbar mate,
extraño artificio que te anuncia a mí,
primicia estúpida de locuras sin fin,
brotan llamas dónde el fuego no arde.

Yo te deseo melodía soñada
porque tu timbre es de arpa y violín.
Amarga punzada de caña quebrada...

vivo permanente en un sin vivir.
Por tu causa, desconocida amada,
no sé si es dolor o placer el morir.


AMAZONA DE ENSUEÑO


No percibo la ternura en tus manos
ni la seda de tu piel junto a la mía,
no ofusca tu semblante mis retinas,
ni en tu boca han desaguado mis labios.

Pero el árbol caduco y desgastado
seco de noches de cadenas frías,
gélido de estrellas, de brisa impía,
la savia de tu Ser lo ha engalanado.

¡Ay sueño de amor que llama a mi puerta!
entornada la dejo, dulce viento
para alisar mis entrañas revueltas.

Luna de noche de cien pensamientos,
dolor de espuelas que has dado la vuelta,
al corcel que llevó un jinete muerto.


FANTASÍA

Tu mirada hizo estragos
en la frágil fibra de mi esencia.
Tus ojos convexos,
eternos rivales de mi contienda.
Tus senos felices
en su afán de quebrar su continencia.
Tu cuerpo es enorme
fuente de aromas y pasiones nuevas.
Tus labios son tiernos
para ser la cuna donde duerman
mis besos de silencio
ansiosos de gozar de tu grandeza.


DIÁLOGO DE NACENCIA

¡ Ay ¡ dime tu sueño, niña
que también es el mío.
¿Quién sembrará los surcos de tu vientre?
¿Nacerán de tus senos ríos de leche?

Si, arrullaré en mis brazos ese Ser
con tenue calor de carne de mujer,
y un jugo agridulce de mis pezones
brotará con la fuerza de leones,
y el amargo sabor de mi muslo joven
abrirá sus pétalos a mi hombre.

Pero, no seré yo, no...
Aunque en mi sueño tiene que ser así.
y si no despierto de esa dulzura...
¿Qué más da si sueño en mi sepultura?

Y un rumor tenue de cadencia infantil,
con tonos de menta y aromas de abril,
fundido en el columpio de tu cuerpo
a esa bella rosa dejará dormir.

Pero, no seré yo, no...
Aunque poseso de tanta ternura,
¿Qué más da que sueñe en mi sepultura?


ATARDECER

Mientras el día resiste,
ya del cielo perezoso
sosteniendo amargo ocaso
cuelgan columnas de plomo.

Por los olivos se mezclan
sin pensamiento ni rostro.
alas verdes de cien ángeles
con finas manos de oro.

Un horizonte de aullidos
dibuja grises contornos
dónde el niño está soñando
con peces y mariposas
de alas de frío carámbano.

Y manchada de sus círculos
cautelosa entre los montes
la luna se está asomando
queriendo reinar la noche
vergonzosa de su brillo.

CANCIÓN

El resplandor de la luna
acarició mi tristeza.
En el monte, alta nube,
en el río, baja niebla.

¡Cómo se tornó de bronce
el albor de mi azucena!

En el monte margaritas,
yerto lirio en la ribera,
a una estrella preguntando:
¿Amor eterno o quimera?

¡Ay, cómo mecen mis sueños
cadencias de mi azucena!

Los trinos del ruiseñor,
señores de la maleza.
Y el origen silencioso
la oropéndola lo cuelga.

¡Sigue meciendo mis sueños
cadencias de mi azucena!

Piedra negra, duro asfalto
coronan mi tarde eterna
y, mi lengua se achicharra
de rumiar la misma pena.

¡Mece, méceme en tus brazos
mi flor de blanca nobleza!

La verdad se resquebraja
entre columnas eternas,
mientras mi carne se licua
entre los musgos y la hiedra.

¡Nunca dejes de mecerme
cadencias de mi flor bella!


DESEO

Niña, quiero tocar tu piel de bronce
como el sol poniente toca las nubes
y las torna oro en el horizonte.

Como saeta que tiembla al clavarse
quiero sentir que me hieren tus ojos,
con su afilada punta de azabache.

Olor a mirto desprende tu cuerpo
en tenue onda que acaricia el aire,
inerte música de mil silencios.

Infinitas hebras de seda ardiente
recorren mi abdomen enloquecido
como el astado tras rejón de muerte.

Y morir es amar y amar es morir
de una herida de sangre incandescente
con tonos de perla y olor varonil.


AUGURIO


En confuso intervalo de mis sueños
tus pupilas son llamaradas de Amor,
prodigiosos faroles de misterio,
relámpagos sin tiempo, de un...¿Qué sé yo?

Ocho días, etapa de mi Cielo,
ocho noches, ocho mundos de pasión,
cinco iniciales de puñal de duelo
para ser imperio de un corazón.

Si yo pudiera entregarte una rosa,
con pétalos que sudan rocío de amor,
si mi alma fuera una mariposa,
y tu mi jardín, mi eterna mansión...

Eres quimera, mi niña lejana,
feliz subconsciencia de mil ternuras.
¿Qué más da, si jamás llega el alba?
¿Qué más da, si no despertara nunca?


CABELLOS DE CELO

En lúgubre noche de tus cabellos
perdí para siempre ansias de pasión.
Víctima fui de mil cuchillos negros
y pinzas de escorpión en mi corazón.

Mi dolor remoto, mi esquema de amor,
brisa de fuego que abrasa mi pecho.
No quiero, mi amor, salir a tu encuentro,
Enorme será, quien tu vientre sembró.

Visión de retinas ensangrentadas
de tu negro pelo de ángel fatal,
de tu piel de plata y cal amasada.

Mi dulce antítesis del bien y del mal.
serpiente fugaz de nácar cansada
que recorre muslos en un triste final.


BÓVEDA DE DISTANCIA


La noche cae sobre mi
clavándome sus estrellas
luna, no me quiero ir,
no sin antes saber de ella.

Si la ves dile que sí,
que para mi es una perla,
cándida en mi tarde gris
desnuda entre la tiniebla.

El atardecer cansado,
tornando de oro el lago
vio caminar pensamientos
galopando hacia lo eterno.

Sin embargo, su fragancia,
colma mi imaginación
en un tumulto frenético
que me da la inerte máquina.


¡No! Dureza que no crece,
¿Cuándo han besado unos dedos?
¿Son tus cristales sus ojos?

¡ Ay niño, confórmate!
tenerla te dará miedo.

Eres diminuta estrella
y quieres ser todo el cielo

¡Ay niño, confórmate!
o sufrirás sin consuelo.


OCASO


Azules estrellas clavan
zanjas para mil amores,
ufanía sepultada
con lirios y ruiseñores.

Escogí yo un corazón
negro de pasión y noche,
ahora quiero que la tierra
tenga mis tallos enormes.

Escogí ese corazón,
que encontré en mi luna pobre,
ubre de tibia esperanza.

Igual que la gitanilla
enjoyé mi piel de cobre,
rociando mi pesar de
oscuro licor salobre.

GALLEGA


En sendero ofuscado y tortuoso
Maraña de vivencias congeladas,
Una dama en silencio de alborada,
Irrumpe como espectro con rebozo.

Un alma, que ni siquiera conozco,
Es en rasgado lienzo pinceladas,
fresco de acuarela malgastada
que plasma cien ángeles de reposo.

Rumor de brisa y espuma revuelta
Sal, y motores en la madrugada,
Luz ambigua de transparencia muerta,

Dulce cuna, mi bella enmascarada.
Amiga, eres en tu propia ausencia,
Y el mimo de mi alma desgastada.


AMOR CONFUSO


Aliada de mi insomnio, feliz sueño
enorme desaliento de escritura,
mi cielo de carbón, plata de luna,
amarga hiel pensar si tienes dueño.

Tenerte toda mía es mi empeño,
robar tu simpatía, tu ternura.
León y Alondra, hiel y confitura
bella rosa, de tallo no halagüeño.

Fragancia pueril con trazos de mujer
en mi sueño tu cuerpo he degustado.
Pañuelo de seda que quise romper...

Pinté con sangre un lienzo desgarrado.
no me preguntes niña que no sé,
si mi amor es vivido o es soñado.


MARIBEL

Horas sepultadas
delante de tu rostro en el gris cristal.
Ungidas de tu esencia,
del óleo amargo de un más allá.
Tu perfil mudo,
feliz panteón de mis recuerdos.
Maribel de ensueño,
aromas de un rosario de versos.
Te escribo, y es mi letra,
en la arena surco de mis dedos.
El rojo de tu orla,
toga negra, justicia de los cielos.
Viento del Aljarafe,
si la acaricias, dile ¡Te quiero!
Maribel de ensueño,
delante del cristal, quiero estar ciego.


EL DARRO


Como un barquito de plata,
elegante y solitaria,
la luna está navegando
en olas de nubes blancas

¿Has preguntado a la luna
si existe un amor que vaga
por las torres de La Alhambra?

Un calor de mano joven
rompe la gélida estela
que baja en mi cuesta amarga.

¿Has preguntado a la luna
si el premio de Dios te aguarda
en las noches de Granada?

Por la Carrera del Darro
dos suspiros se interrumpen
para escuchar dulces palmas...

y una tenue melodía
mientras se baten dos lenguas
domina la madrugada.

¡ No tengo que preguntar !
¡ Dios me está dando la gloria
en las noches de Granada!


PRESAGIO DE HERIDA


Sólo tu mujer puedes paliar mi sed.
¡Qué placer destruir la distancia!
Segundos de silencio...Dime Señor...
¿Qué pasará si ennegrece mi brasa?

Inacabable infierno si tu no estás.
¡Ay de mis noches de estrellas ahumadas!
¿A dónde irán mis ilusiones rotas
cargadas de sueños sin esperanza?

Quiero tu miel de mirada de niña,
dulce licor que araña la nostalgia
de corazones que estallan en fuego
por un amor que choca con la nada

Pobre pajarillo que se fue a volar
entre los astros de una noche clara,
y cuando quiso tocar a la Luna,
en su fría luz cayeron sus alas.



ANGOR

Tal vez no pueda levantar el peso
de mi flácido rostro esta mañana,
ni digerir mi lazo en la garganta,
ni quebrar mis minutos somnolientos.

Los trinos de la alondras suenan yertos
y el duende se esfumó de mi guitarra.
Hoy, grises mariposas me contaban
de mis ríos con flujos turbulentos.

Sonó aquel dulce tumulto de niños
con sus finas cadencias de alfileres,
y empañó el cristal un líquido tibio.

Si tienes que venir...¿Por qué no vienes?
Ya no soporta su tensión el hilo.
Sé que pronto vendrás...y aquí me tienes.



CÁNCER


Un entramado de loca textura,
fiero ciclón de impresionante fuerza,
penetrando en mis lazos de aferencia,
introduce mi alma en la locura.

Sutil lezna que punza mi estructura,
y merma poco a poco su entereza,
ennegrece mi fiel naturaleza
y torna en piedra mi feliz ternura.

¡ Ay Dios ¡ Quiero estar hoy de Ti más cerca
porque no veo línea en mi horizonte
sólo cuerno de metal que me acecha.

¿Por qué para sufrir me hiciste hombre?
¿Por qué he de tocarte con flaqueza?
Si Amor fue de por siempre tu dulce nombre.


CAMARÓN


No respira tu glotis de canela,
no vibran mis tímpanos con tu flauta,
no escucha la luna tu voz de plata,
no hurga tu duende mis entretelas.

Musgos afloran por tu calavera,
hormigas recorren por tu garganta.
Tu dulce voz que a mi recuerdo llama.
¡ Ay Dios, qué voz ¡ de rosas y planetas.

Frágil cuerpecito de mar y fragua,
ecos de metal de una pena negra,
muerta turbulencia de sal y agua.

Tu raza sin ti de pena medra.
¡ Llora gitana, sobre tus enaguas ¡
que a tu José serafines lo llevan.

VIENTO


Viento del pueblo...

arco de las espigas
y trémulo del chopo.

Refugio de cantares
y caricias del cobre.

Amparo de siluetas,
gritos de mil torres.

Lujo de la pobreza,
libertad del bronce.

Timón de nubes negras,
rumor de los pinares.

Bastón de la cigüeña
y, ladrón de sudores.

Padre de las veletas,
sueño de los cantares.

Fragata de perfumes
en un mar de pasiones.


EXISTENCIA


Yo he visto nubes de fuego
que se besan silenciosas.
Ángeles sin pensamiento
con alas de mariposas.
Yo era uno entre infinitos
átomos disperso en sombras,
y fotones de la luz
que la Creación reboza.
Era molécula de agua
y en el hielo abracé otras.
Sílaba en la poesía,
y en la melodía nota.

Ahora soy un entramado
de todas aquellas cosas,
castigado por el caos
a adoptar mi fugaz forma.
Sentenciado a tener cuerpo
y a sentir que lo devora
el vil verdugo del tiempo
con mil torturas remotas.
A conocer el dolor
que al Ser Humano zozobra.

Pero al fin de mi condena,
cuando se opaquen mis córneas,
¡Quiero elevarme en el fuego!
¡Quiero abandonar la forma!
Ser de nuevo azul de cielo
y sentir como me toma
el Espíritu del Verbo...
para vibrar en sus ondas.